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sábado, 12 de marzo de 2011

¡Las derivaciones del desencuentro en el niño!

La falta de encuentro deriva fácilmente en mensaje negativo, imaginemos que hablamos con nuestro cónyuge, y que él o ella nos mira, pero nos hace sentir que su pensamiento se encuentra en otro lugar. Sus respuestas serán del tipo de: ¡¡AJÁ!¡,¡SI, CLARO¡, ¿Ah,  SÍ?.

De inmediato sentiremos que lo que el otro desea que callemos, para que él pueda volver a su periódico, a su tarea manual o a sus pensamientos.

Por mucho que diga esa persona que nos ama, si esta clase de respuesta se repite con cierta frecuencia comenzaremos a sentir que ("No se interesa por mí, no le importo... ¡Tal vez no me ame!.). El distanciamiento habitual se siente como falta de interés, ya sea uno niño o adulto.

Lo opuesto del amor no es el odio, como muchos suponen, sino la indiferencia. Y nada comunica el desinterés con mayor claridad que el distanciamiento. El niño no puede sentirse valorado por sus padres que se encuentran siempre absorbidos por sus propios asuntos.

Recordésmolo: EL DISTANCIAMIENTO HACE QUE EL NIÑO SE SIENTA NO QUERIDO.