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martes, 22 de marzo de 2011

El amor


El amor

Ese otro amor que se pregona, que ahora se lleva, que esta está de moda hoy es un cultivo del instante, un monumento a la superficialidad afectiva, un pasatiempo agradable que antes o después se desmorona, centrado y regido por lo sensual y placentero, producto comercializado de los modernos mercaderes de la sociedad de consumo. Este es un tipo de amor. De amor auténtico tiene poco.

El amor es compromiso, mucho más que un deseo, un apetito o una inclinación natural. Tiene tal fuerza, se experimenta con tal pasión, que bien podría decirse que se vive como un conflicto que afrenta y a la vez liga a dos seres humanos, se establece así una estrecha relación con la libertad del otro, este es el punto al que quería llegar en el amor, de ahí que este amor, el auténtico, el único que debería residir en el corazón humano, sea un amor responsable, que quiere decir tanto como que es exigente, que gravita sobre las personas, que participan de unas obligaciones.

De esta manera, el amor no se pasea como saltando de instante en instante como un tránsito puramente epidérmico que se centra sobre sentimientos ególatras sino que da de sí al máximo, como consecuencia se puede decir que el amor es un  compromiso con la libertad y con el futuro de otra persona, por la se apuesta, corriéndose, lógicamente, unos riesgos inherentes a todo comprometido.

sábado, 12 de marzo de 2011

El niño y los padres


¡TODO NIÑO NECESITA CELEBRAR PERIÓDICAMENTE ENCUENTROS VERDADEROS CON SUS PADRES ¡

Es atención especialmente intensa, nacida del compromiso directo y personal. El contacto vital implica estar íntimamente abierto a las cualidades particulares y exclusivas de nuestro hijo.

Los niños muy pequeños manifiestan constantemente hallarse en estado de atención concentrada.Cuando un niño que da sus primeros pasos observa una oruga, por ejemplo, queda totalmente absorbido por la vellosidad, por cada movimiento, por la forma de comer del animal, está personalmente comprometido con la -particularidad- de la oruga.

Lo opuesto del encuentro verdadero es el encuentro en que nos mantenemos a distancia, aquí no enfocamos íntimamente nuestra atención, nos contenemos, vemos, pero desde la distancia, eludimos el compromiso personal.

Son muchos los padres que sólo están fisicamente con sus hijos, mientras el foco de su pensamiento se concentra en cualquier otra parte.

La compañia sin verdadero encuentro no es compañia de modo alguno.